miércoles, 26 de junio de 2013

Goodbye

Todos han muerto. Fue una lucha dura y sangrienta, pero al final han sido derrotados. El joven rubio se deja caer al suelo de aquella sucia y polvorienta habitación. Todo había terminado con su caída y la de su compañera, la cual casi agonizaba en aquel suelo, con una bala en el pecho. La respiración de ambos es irregular, luchando por cada gota de vida. Pero nada podían hacer ya.
El muchacho, herido también de muerte, se acerca a la joven, que le dirigió una mirada.
-          Lena...- apenas fue un hilo de voz lo que surgió de sus labios -. Todo...Ha terminado ya –le acaricia el pelo a la joven que yace en el suelo -. No sigas luchando. Hicimos todo lo posible...Descansa, pequeña. Cierra los ojos.
-          Alan, cántame...Por favor... –le ruega, en apenas un susurro.
El chico asiente y, tras colocar la cabeza de ella en su regazo, empieza a cantar una lírica. Lena cierra los ojos, y todo su cuerpo empieza a relajarse, a la par que las lágrimas ruedan por sus mejillas.
-          You lie, silent there before me. The wind howling at the window,.The love you never gave,  I give to you. Here's a lullaby to close your eyes. Goodbye. ”
La voz de Alan parece quebrarse un poco cada vez que dice una palabra más de la canción. Cuando finalmente su voz es inexistente se inclina para besar a la chica en la frente. Su pecho hace rato que ha dejado de subir y bajar. Pero el chico no derrama ni una sola lágrima. Coge el cadáver de la joven y lo deposita sobre la cama que hay en un rincón de la habitación, colocándolo como si Lena estuviese dormida. Las manos de ella sobre su vientre, la cabeza ligeramente ladeada, el pelo desparramado por la almohada. Alan se acerca y la besa una última vez en la frente. Ha dejado un hueco para poder tumbarse él. La herida de su abdomen no ha dejado de sangrar. Se echa al lado de la chica y cierra los ojos.

Cuando dos soldados entran allí y ven los cuerpos de los muchachos, no pueden evitar acercarse.
-          ¿Están muertos?

-          Sí, pero si no fuera por sus heridas, juraría que ambos están durmiendo.

Room of angel (Akira Yamaoka)